Opinión, politica

¡Qué mala es la soberbia, Susana!


La señora Díaz se había hecho sus ilusiones en función del número de avales y de los posibles cálculos que otrora se hicieron, cuando consultaron a la militancia sobre el pacto con Ciudadanos (ver aquí). Pero algo ha fallado. ¿Cómo se siente uno al verse traicionado, señora Díaz? ¿Cómo se siente uno cuando no es el que traiciona?

Ella ya se veía coronada, luciendo el cetro de monarca del partido. Todos a sus pies, moviendo a todo bicho viviente como peones, y según las sabias instrucciones de los titiriteros del partido, esos que lo manejan todo en la sombra.

¡Qué mala es la soberbia! Por eso salió abucheada de Ferraz, porque felicitó a regañadientes al candidato ganador. A regañadientes porque ni siquiera se dignó pronunciar su nombre. No fuera que le produjese un sarpullido.

Es increíble imaginar que después de sus mítines vacíos, frente al abarrotamiento de los de su oponente, pudiese pensar en la victoria. ¿Es una deficiencia suya, o es que alguien le ha engañado? Claro que, si alguien le ha engañado, es porque ella se ha dejado engañar, probablemente embarcada en su soberbia, y en la cautividad de los muchos militantes de Andalucía. Por eso les dio las gracias, no una, sino varias veces. El resto de los españoles que la votaron repartidos por el territorio nacional no tuvieron ese privilegio, más al contrario, los despreció. Si tuviesen que votar de nuevo, probablemente perdería más votos. Todo por la soberbia. ¡Qué mala es la soberbia, Susana!

Aún después del descalabro y para hacer aún más humillante su derrota, y más patente su arrogancia, dice que no aboga por la integración. ¿No te das cuenta, Susana, que dentro de poco aquellos que te apoyaban, que alababan tus victorias electorales, que te azuzaban contra Sánchez, contra Podemos, contra el  NO a Rajoy, van a dejarte caer y se van a buscar otro acólito que sea la voz de su amo?

¡Qué mala es la soberbia, Susana!

Estándar
Opinión

Amor herido (IV y V)

Mi nueva entrada en Letras y Poesía

Letras & Poesía

IV

Ahora dudo de mí mismo, de mis rezos

a la vida. El sol calienta mi rostro

pero no revive lo que yace dormido

desde hace tanto tiempo.

Hay un duende que viaja por el gris de mis espacios,

me llama con voz trémula,

dice que huelo a derrota,

que el cielo es azul al borde de mi pena,

que hay nubes que vuelan esperando que las monte,

y un sol detrás de las montañas negras

del valle en el que habito.

Hay un espejo retirado de mi mano

que refleja la imagen que soy en este instante,

que he de romper con el coraje que tengo entumecido

para mirarme luego en sus pedazos.

Y hay un espejo más, allá,

que refleja la imagen que yo era,

que he de alcanzar para ponérmelo en los ojos

y ver, detrás de él, mi vida antigua aniquilada.

V

Mis horas se han…

Ver la entrada original 139 palabras más

Estándar
Opinión, politica

¿Por qué es importante plantear una moción de censura?

Es posible que haya mucha gente que piense “¿para qué una moción de censura a sabiendas de que vas a perderla?” Es posible. Que ganar es mejor que perder, el más tonto lo sabe. Pero, en muchas ocasiones, ganar no es lo único importante. Y en este caso particular sucede eso, hay otra serie de circunstancias que sopesar y que medir, que pueden tener su importancia:

En el debate de la moción de censura el candidato no tiene límite de tiempo, ni en la presentación de su programa alternativo, ni en las réplicas. Dicho de otro modo, se cambian las tornas. Ahora no va a ser el Presidente del Gobierno el que cierre las intervenciones con cualquier ocurrencia graciosa o con alguna puya a la que ya no se puede responder.

Y hay que tener en cuenta que el Parlamento es el mejor altavoz posible, ya que los grandes medios sirven a quien sirven, y son la voz de su amo, publicando sesgadamente lo que les interesa. El debate lo podrá ver cualquier ciudadano, sin interferencias de ningún tipo, y sin que le suministren “los cortes” que al medio en cuestión le interesen. Cosa distinta serán los telediarios.  

Hay algo más, aún. Tanto en los turnos de intervenciones de los portavoces de los distintos grupos, como en la votación final, cada cual va a tener que despojarse de su careta. Va  a tener que decir claramente si prefiere la situación actual – el lamentable y bochornoso gobierno de un partido imputado como organización criminal, del que, cada día, brotan, como una cepa de hongos, nuevos casos de corrupción – o un gobierno de cambio que abra las ventanas para que corra el aire fresco y desinfecte la casa, la de todos.

Las encuestas – que como todo en este desastroso país nuestro – están cocinadas, continúan otorgando la victoria electoral al putrefacto partido que nos gobierna. No sabemos hasta qué punto es eso cierto, puesto que las encuestas no son garantes de nada, como acabo de referir, y también desconocemos hasta dónde pueden ser fiables los resultados electorales, cuando nos enteramos de que la empresa que ha sido contratada para llevar a cabo el escrutinio, se encuentra también inmersa en la trama de corrupción del partido más corrupto de Europa. Ninguna fiabilidad ante estos datos.

Por eso es necesario, clamorosamente necesario, diría yo, que se presente una moción de censura, aunque se pierda.

Estándar
literatura

Madre

Era un silbido que venía de lejos, de los escondidos rincones de dentro. Era una fiebre encaramándose al pecho y la cabeza. Todo con grandes espasmos, con ahogo, las manos deshechas sobre el rostro.

Un ir y venir pesado de carros, de figuras y sombras, de viejos enjutos y corvados, un lamento grave y difuso, rodaba en la altura, apoyada en el blanco…

El cuerpo sudoroso se hundía buscando el fondo de la tierra, queriendo sumergirse a no sé dónde, y encontraba el obstáculo del campo sembrado de blanco, mullido y limpio.

Alguien hizo girar el mundo que veía, primero despacio, después más aprisa, y todo volaba en torno a mi lado.

Un trozo de frío se apoyó en mi frente, una dulce caricia resbaló en mi rostro, y el loco girar se fue amortiguando.

Todo quedó quieto. Rozaron los labios la frente mojada, y el cielo se iluminó con una sonrisa.

 

¡compártelo en tus redes!

Estándar