Opinión, politica

La ley a su medida

La ley a su medida. Es la más clara identificación de este modelo de estado con lo que se llama el estado preconstitucional – ese eufemismo con el que se evita pronunciar la palabra dictadura. Una clara evidencia de que tampoco existe ese estado preconstitucional o predemocrático, sino que continuamos bajo el mismo status político.

Podría decir el gobierno, pero sería mentira, son los poderes económicos y políticos procedentes del fascismo franquista los que mantienen el mismo modelo de estado, disfrazado de democracia. La píldora de la Constitución del 78 que le suministraron a la ciudadanía era, ni más ni menos, que la evidencia del atado y bien atado, con el que el propio dictador anunció que dejaba España.

Existía miedo, en aquel entonces. Miedo al retorno del enfrentamiento entre las dos Españas, a un nuevo golpe de estado, a un endurecimiento de la tiranía del poder. Convencieron al Ejército, porque fueron los poderes políticos, y sobre todo económicos, los que se dieron cuenta del engaño que estaban perpetrando a la ciudadanía para continuar instalados en el poder y manejando los hilos de la nación. Todo había consistido en pintar un poco la casa por fuera, para mantenerla igual por dentro. Ni siquiera la Comunidad Europea se daría cuenta.

Pero, a medida que transcurren los años, se va deteriorando esa cáscara externa, y se va viendo con más nitidez el interior: la imposición de una monarquía, que obedece a los intereses de los poderosos, que se ve envuelta en casos de corrupción, que ignora los problemas, las preocupaciones y los sufrimientos de la ciudadanía; la elaboración de leyes que recortan las escasas libertades que existían, la protección indecente de los políticos corruptos, la instrumentalización de la justicia, el acoso a los rivales políticos, el apoyo incondicional a la Iglesia Católica y a sus clérigos pederastas, la defensa de su doctrina, haciendo caso omiso de la declaración de estado aconfesional que dicta el articulado de la Constitución que tan a ultranza se dedican a defender.

Ahora, para que quede más evidente la torticera manera en la que interpretan la justicia, el Ministerio del Interior se permite el lujo de ampliar el concepto de delito de odio a su antojo. Y, lo que es peor, los jueces también tienen su propia interpretación, curiosamente beneficiando siempre a ciudadanos o grupos de ciudadanos de la derecha y ultraderecha, y perjudicando a ciudadanos de izquierda. Así hemos sido testigos – y no debemos serlo mudos – de cómo han tratado todas las agresiones de las organizaciones fascistas, a las condenas de manifestaciones de individuos pertenecientes a la izquierda.

Se está transitando peligrosamente desde un estado de derechas – disimulado bajo un halo de democracia – hacia un régimen autoritario de extrema derecha, rayando en el más puro fascismo. Si no conseguimos defender los derechos de libertad de expresión, de respeto a las ideas, de creencia firme en la Democracia, estamos abocados a caer bajo las garras del más descarnado fascismo, de un fascismo, además, consentido, de un fascismo disfrazado.

Abstenerse, y no me estoy refiriendo a los períodos electorales, sino a cualquier actitud de abstención ante los sucesos que se presentan ante nosotros que cercenan libertades, que impiden el desarrollo de la democracia, que coartan  nuestro derecho a expresarnos, o a manifestarnos, que agreden nuestra integridad física, intelectual o moral, abstenerse en ello, digo, es comenzar a dar los primeros pasos para volver a ser prisioneros de los poderosos y nuevamente víctimas del fascismo.

¡No te calles!

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¿Qué 2018 quieres tú?

El año 2017 se nos está yendo. Está dando los últimos estertores de vida. Menos de un mes queda para que le ceda el testigo al 2018, que comenzará con las mismas ilusiones y los mejores propósitos, al igual que lo hizo el que se marcha.

El resumen del 2017 es descorazonador, en todos los sentidos:

71 mujeres asesinadas por violencia machista.

73 desahucios al día.

47,6 millones menos en becas para las universidades públicas.

Aumento de la brecha salarial entre hombres y mujeres hasta el 23,5% y hasta un 37% en las pensiones.

Mínimo histórico del gasto en Sanidad Pública.

Mínimo histórico del gasto en Educación Pública.

Impago por parte de la Banca del rescate bancario de 60.000 millones de euros

Aumento del índice de pobreza.

Impunidad absoluta para los corruptos (Urdangarín, Cristina de Borbón, Ignacio González, y todos los etcéteras)

Impunidad absoluta para un partido político acusado de organización criminal.

Detención de dirigentes de organizaciones ciudadanas por plantear un referéndum no contemplado en la Constitución, mientras condenados por casos de corrupción viven en Suiza y se comerán el turrón alegremente con sus familias.

Empleo de la fuerza bruta contra ciudadanos pacíficos e indefensos.

Manipulación continua de los grandes medios de comunicación.

Utilización del poder para realizar cambios en los tribunales superiores de la judicatura.

Abandono del protocolo de Kioto por parte de los EEUU de Trump.

Nuevas pruebas nucleares de Corea del Norte y generación de tensiones entre Corea y EEUU.

Evidencias cada vez más alarmantes de las consecuencias del calentamiento global y el cambio climático.

Olvido, por parte de la UE, de los refugiados por la guerra provocada en Siria, por países de la propia UE.

Olvido de la situación de Palestina.

Olvido de los inmigrantes subsaharianos.

Jefatura del Estado impuesta por la dictadura anterior.

Estos y otros muchos acontecimientos y situaciones han marcado el año que se nos va. Estos y otros muchos acontecimientos no son, precisamente, fruto de la casualidad. Estos y otros muchos acontecimientos se derivan de las actitudes que nosotros tomamos ante la vida, de nuestras propias decisiones, de la posición que tomamos ante ellos. Estos y otros muchos acontecimientos tienen bastante que ver con nuestra pasividad, con nuestro conformismo y con nuestra inacción.

Si queremos que todo vaya a peor, si deseamos que nuestra vida la dirija el poder del dólar y del euro, de los políticos corruptos, de los jueces comprados, de las grandes fortunas, de reyes impuestos, entonces sigamos esperando sentados en el sillón, hasta que nos quiten el sillón en el que nos sentamos. Si queremos un 2018 en el que las cosas empiecen a cambiar, en el que seamos nosotros, los ciudadanos, los que dirijamos nuestro destino, tendremos que movernos, plantar cara y decir ¡basta!  ¿Qué 2018 quieres tú?

 

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100.000 Visitas

Hola a todos.

Gracias a los que me leéis, este blog ha alcanzado las 100.000 visitas. El éxito es vuestro. Gracias por la confianza depositada y por el seguimiento continuado de este humilde escritor que no deja de plantearse preguntas, hipótesis y conjeturas, y que las comparte con todo el que quiera hacerlo.

Un abrazo

 

 

 

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