Opinión, politica

Todas las mentiras conducen al mismo punto

En las democracias avanzadas la mentira es el pasaporte para abandonar definitivamente la política o cualquier actividad profesional que afecte a la sociedad: dimitir, dejar el cargo, el escaño, o cualquier parcela institucional que se esté ocupando. Eso sucede, como he dicho, en las democracias avanzadas. En lo nuestro, como no es democracia avanzada, ni tan siquiera tengo la certeza de que sea democracia, esto no sucede.

En este país de caciques, de vendedores de crecepelo y de bocachanclas en el que vivimos, mentir es una actitud, no ya no reprobada, sino recompensada. Y así viene siendo desde los comienzos:

Felipe González: Se presentó a las elecciones con esta propuesta: OTAN de entrada, NO. Luego fue el artífice de nuestro ingreso en la OTAN y repitió triunfo en las elecciones.

Aznar mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva para involucrarnos en una guerra. Mintió tras los atentados del 11 de marzo para inculpar a ETA. Mintió sobre la corrupción de su partido. Y le votaron

Zapatero mintió sobre la crisis económica, denominando desaceleración a lo que ha sido la mayor catástrofe económica de la historia de nuestro país.

Rajoy ha mentido retiradas veces sobre la contabilidad B de su formación política, sobre la corrupción de la Gürtel, y sobre muchos otros asuntos, y le siguieron votando.

La Corona ha mentido a todos los españoles, apoyando una idea de igualdad ante la ley y ofreciendo una ejemplaridad que se ha demostrado falsa con el caso Noós y la fortuna en paraísos fiscales del rey emérito. Pero continúan, sin despeinarse, manteniendo ese aire distante y altanero, ofreciéndonos la mano para que se la besemos.

La Iglesia ha mentido sobre el abultadísimo número de casos de pederastia y abusos sexuales, ha protegido o justificado a los culpables y continúa permitiéndose el lujo de dar lecciones de moralidad al resto de la sociedad.

Pablo Casado y Albert Rivera han mentido sobre sus títulos académicos y todavía se mantienen en sus posiciones privilegiadas dentro de su partido y de la sociedad, sin dar explicaciones y acusando a otros.

Individuos como Inda, haciéndose pasar por periodistas serios y de rigor, han sido condenados por publicar noticias falsas, y por falsificar documentos en los que apoyar sus argumentos periodísticos, y se mantienen en el ejercicio de su profesión, como tertulianos en programas televisivos y publicando en sus periódicos como si tal cosa.

Un pueblo que continúa confiando su destino en mentirosos, debería preguntarse por qué. Un pueblo al que engañan es un pueblo ignorante. Un pueblo que permite que le engañen es un pueblo idiota.

¿Lo compartes?

Puedes seguirme en http://www.rompamoslosgrilletes.wordpress.com 

Anuncios
Estándar
Opinión, politica

¿A quién puede sorprenderle?

Compareció Aznar, con ese aire chulesco, esa macarrería, que le caracteriza. Compareció con la arrogancia de los sabedores que la impunidad siempre los ha abrazado. Compareció con esa altanería que le hace sentirse por encima de los mortales, como si la comisión fuese un mero trámite, incluso un momento para lucirse, para propinarle un revolcón a sus adversarios políticos.

Es cierto que la comisión no deja de ser una especie de paripé, porque así lo decidieron los que crearon esta figura. Porque no es vinculante.

Aznar hizo lo que sabe hacer, enrocarse en su posición de desconocedor de todo y negar lo que los jueces ya han sentenciado. Mintió. Pero, ¿a quién le puede extrañar esto, si mintió a todo un país, afirmando que en Irak existían armas de destrucción masiva, empujando a España a la participación en una guerra injusta que se saltó las normas de la ONU? ¿A quién le puede extrañar, si mintió cuando se mantuvo en la patraña de que los atentados del 11-S eran obra de ETA? ¿Qué le importa mentir en el Congreso, en una comisión, cuando lo ha hecho infinidad de veces en los plenos?

Rufián le ofreció la posibilidad de que pidiese perdón, tal y como hicieron Bush o Blair con sus conciudadanos, pero él, lejos de arrepentirse, incidió en una mentira más, sosteniendo que nuestro país no participó en la guerra de Irak. ¿Qué pensarán los familiares de los soldados muertos, o los heridos en esa contienda? Le puede la soberbia.

 Con absoluta probabilidad sus incondicionales se congratularán de esa prepotente, indignante e insultante puesta en escena, del mismo modo que sus detractores nos indignamos, repudiamos, y maldecimos del comportamiento de un exdirigente político ante los representantes de los ciudadanos.

En Irak y en Irán ya han solicitado que este individuo preste declaración ante un tribunal penal internacional acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad.

Aunque no son muchas las esperanzas, siempre nos queda una mínima de que, algún día, este personaje sea juzgado por ello y por la corrupción de su partido que ha saqueado las arcas públicas en beneficio de su formación política y de sus amigotes y en detrimento de la ciudadanía.

Aznar SÍ es un peligro para la democracia. Y lo ha demostrado (la democracia de Aznar es ésta)

¡Compártelo en tus redes!

Puedes seguirme en http://www.rompamoslosgrilletes.wordpress.com

Estándar
Opinión, politica

Esta es la democracia que dicen que tenemos

Este es el país en el que vivimos. Esta es la democracia que dicen que tenemos:

Se encarcela a un rapero por injurias a la Corona (principio de libertad de expresión).

La presunta corrupción del rey emérito no se investiga, porque era inviolable en el momento en que se produjeron los hechos (principio de ejemplaridad e igualdad ante la ley). Tampoco se admite su comparecencia al parlamento (principio de pulcritud democrática).

La Universidad Rey Juan Carlos expide títulos y falsifica calificaciones de alumnos privilegiados, pero nadie hasta la fecha ha citado a declarar a los individuos involucrados en los hechos, ni los mencionados individuos han dimitido de sus puestos, o han sido expulsados por la Rectoría del centro educativo (principio de pulcritud educativa).

Se acusa al presidente del gobierno de no haber presentado su tesis doctoral. Se demuestra que es falso. Se acusa al presidente del gobierno de que la tesis está plagiada. Se demuestra que es falso. Se acusa al presidente del gobierno de que su tesis fue escrita por otros… y así continuadamente (principio envolvente o de cortina de humo).

Se encarcela a individuos por haber propiciado una consulta sobre la independencia de Cataluña, acusados de delito de sedición, sin haber sido juzgados y sobrepasando todos los límites del sentido común sobre la detención preventiva (principio de respeto a las ideas políticas).

Se miente abiertamente en las calles afirmando que en Cataluña no se puede hablar castellano porque… ¿te abren en canal? (principio de fidelidad a la verdad).

Se permite que individuos que han estafado, engañado, prevaricado y saqueado las arcas públicas deambulen libremente por nuestras calles, en espera de que sus delitos prescriban (principio de independencia judicial).

Se permite la manipulación de determinados medios de comunicación, por medio de la mentira, de periodistas condenados por publicar información incierta, mediante falsificación de documentos (principio de ética periodística).

Se consienten manifestaciones de carácter fascista, en favor de la dictadura franquista y en contra de la exhumación de los restos del dictador de un monumento del Patrimonio Nacional, que nos cuesta mantener una pasta a todos los españoles – bastante más que lo que pueda costar la exhumación de la momia (principio de ejemplaridad de la transición o mirar para otro lado).

La Constitución Española de 1978 garantiza la libertad de expresión, la igualdad ante la ley, la libertad política y religiosa, el derecho al honor y la separación de poderes entre otras cosas. Esa es la Constitución que defienden Rivera, pablo Casado y Pedro Sánchez. Otros consideramos que la Constitución está obsoleta y que no cubre las necesidades de la sociedad actual, especialmente el Titulo II (La Corona).

Pero, aún con la Constitución que tenemos, vivimos en un país en el que sólo se acude a la Constitución, cuando los poderes políticos y económicos necesitan embestir contra aquello en lo que se sienten perjudicados, o amenazados.

A semejante engendro hay quien lo llama democracia.

¡Compártelo en tus redes!

Puedes seguirme en http://www.rompamoslosgrilletes.wordpress.com

Estándar
Opinión, politica

Carta abierta a Carmen Montón

Señora Montón.

No es de recibo que continúe usted aferrada al sillón, cuando lo de las irregularidades – así lo llaman, ¿no? – de su máster son algo más que suposiciones y sospechas. Existen datos que, como en el caso de Cifuentes y en el de Pablo Casado, ponen en cuestión todos sus argumentos de defensa. Y como siempre, salen ustedes mostrando el papelito.  La misma foto: Cifuentes, Casado, y usted ¡Qué vergüenza, señora Montón!

Lo suyo, como tienen por usual costumbre los que viven de la política, es la huida hacia adelante. De modo que, sería mucho más higiénico para la política, para su partido y para su Secretario General y Presidente del Gobierno, que recurriese usted al  digno acto de dimitir, más que nada para que no tenga que ponerle a Pedro Sánchez en la tesitura de pedirle la dimisión, porque un cese, señora Montón, dejaría su reputación por los suelos, mucho peor de lo que ya lo está haciendo.

Como le manifesté en otra carta a la señora Cifuentes, también a usted le confieso lo mismo:

Lo trascendente, lo realmente importante en el asunto del máster, es que existe una trama mafiosa dedicada a expender títulos a los amiguetes. Por si esto no fuera suficiente, han pisoteado el esfuerzo del resto de los alumnos, han puesto en entredicho el prestigio de una universidad, han arrastrado por el suelo la calidad docente de sus profesores y han vaciado de contenido el Sistema Educativo que tenemos. Vamos a ser el hazmerreír de Europa y del mundo occidental entero. Eso es lo que están ustedes consiguiendo.

¿Cree usted que algún estudiante de nuestro país puede decir con orgullo que ha estudiado en la Universidad Rey Juan Carlos? ¿Considera usted que, después de estos hechos los estudiantes se decantarán por dicha Universidad? ¿Cuánto valor cree que ha perdido la Institución en estos últimos meses o años?

De hecho, tras los acontecimientos acaecidos con el extitular de La Corona, rey emérito, Juan Carlos I, no estaría de más cambiar el nombre a la Universidad, expulsar a todos aquellos que se encuentren inmersos en la trama e inhabilitarlos para la docencia, y sepultar un centro docente de infausto recuerdo.

Dimita, señora Montón, es la mejor opción para salir de la política con algo de honor.

¡Compártelo en tus redes!

Puedes seguirme en http://www.rompamoslosgrilletes.wordpress.com

Estándar