Opinión, politica

Te vendo un caos

¿Se han dado ustedes cuenta? Nada funciona, ni siquiera decentemente. Las políticas de recortes brutales en todos los ámbitos de la sociedad nos están llevando a la precariedad más absoluta en todo, en absolutamente todo. Hace bien poco – no podría decir si ayer o anteayer – escuché que la Sanidad Privada estaba creciendo debido al deficiente funcionamiento de la Sanidad Pública, que no es sino lo que estos gobiernos, no ya liberales, sino abanderados del capitalismo feroz y sin entrañas, pretendían. Nos acercamos cada vez más al modelo americano, modelo USA, para ser más exacto, en el que aquel que no tiene capacidades económicas es tratado como una rata, y lo ponen en la puerta de un hospital, bajo las inclemencias del más inhóspito de los inviernos, ataviado con una bata verde, y con una aguja clavada todavía en la mano o en uno de sus brazos. Un lugar donde la jubilación no es sino una quimera. A eso quieren arrastrarnos también, a que nos… Para leer el artículo completo pinchar aquí

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La repetición de la Historia

 

La Historia se termina repitiendo, aunque tome otros caminos u otra forma distinta de expresarse. Pero de un modo u otro, se repite. Es algo así como la moda, que al cabo de unos años vuelve a llevarse lo de unos cuantos años atrás, con algunas modificaciones, algún subterfugio que haga parecerlo diferente, pero sin dejar de ser, en esencia, lo mismo.

En el año 76, o en el 77, en cualquier caso antes de que se elaborara la Constitución, se debería haber consultado a una ciudadanía que venía de soportar una larga dictadura, genocida y represiva, si deseaba la restauración de la monarquía. Por cierto, ¿por qué nadie lo llama restauración? No se hizo. No interesaba. El aparato del Estado, ese aparato fascista que controlaba el poder en todas sus facetas, conocía de antemano el resultado, y la sucesión era algo que había… Para leer el texto completo pincha aquí

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¡A chupar del bote!

Realmente desconozco por qué continúan sorprendiéndome estas noticias.  Hace poco leí en Público que se estaba produciendo un trasvase de concejales del PP a Ciudadanos. Esta es una noticia que da la medida exacta de lo que es, de lo que representa, y de hasta qué punto puede indignar la política en nuestro país. Y de cómo los partidos políticos se han transformado en algo parecido a empresas, donde, cuando uno de sus integrantes observa que no van bien las cosas, decide cambiarse.

Y como las encuestas están vaticinando un ascenso de Ciudadanos y un declive del PP, pues muchos de esos concejales, haciendo consciente la posibilidad de no ser reelegidos en los próximos comicios municipales. Han decidido poner pies en polvorosa y llamar a la puerta del partido en el que creen que podrán ser reelegidos, y, de esta manera, permitirse continuar chupando del bote.

Se trata de la cultura política de nuestro país, en la que la actividad de los políticos se ha convertido en una actividad profesional en lugar de un acto de servicio a la ciudadanía – aunque sea remunerado. La culpa de este transfuguismo por intereses, diferente, muy diferente a lo que sería un transfuguismo ideológico, la tienen los propios partidos políticos, permitiendo que esos tránsfugas opten a figurar en las listas electorales, por delante incluso de muchos que militan desde hace más tiempo en el partido que los acoge.

Debería existir algún tipo de regulación en este sentido, no permitiendo a aquellos que cambian de chaqueta participar como elegibles en la siguiente legislatura a la del momento de su traspaso, independientemente de la fecha en la que el transfuguismo se haya producido – ya sea al principio o al final de una legislatura. Probablemente una medida de este tipo obligaría, a aquellos que van buscando el acomodo en algún partido que les permita seguir viviendo a costa de la teta del Estado, a pensárselo dos veces antes de darse a la fuga de su partido, y a buscarse un trabajo, como el resto de los mortales, si no resultan reelegidos.

El hecho cierto es que, con estas argucias, nuestra clase política va evolucionando de concejal municipal a miembro de la asamblea autonómica, y, por último a diputado. Con un poco de suerte se puede llegar a Secretario de Estado o Ministro, sin haber trabajado en la vida, desconociendo la realidad social del país en el que vive, y que tiene que gobernar. ¡Y así nos luce el pelo!.

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Carta abierta a Pablo Casado

Sr. Casado:

¿Cómo puede ser usted tan miserable? ¿Cómo puede usted tildar de antisemitas a los ayuntamientos del cambio? ¿Podría usted decir, por hacernos una idea sólo, por aclarar algo, cuántos de esos ayuntamientos del cambio, como usted los denomina, han hecho declaraciones antisemitas?

Confunde usted – a propósito, claro está – la enconada oposición a que se persiga a la población palestina, a que se acogote a un pueblo, con el antisemitismo. No estar de acuerdo con la idea de que se bombardee a los palestinos no es ser antisemita, señor Casado, es ser moralmente consecuente con el pensamiento y las ideas de la gente del cambio. Evidentemente, como ustedes no tienen, ni les interesa nada relativo a cambiar nada, pues les parece bien que todo siga igual: que el gobierno de Israel bombardee Palestina cuando le parezca, que las fuerzas occidentales arrasen Siria, que los refugiados permanezcan hacinados en las fronteras, que en España los CIES estén hechos una mierda…

Para reforzar su argumento, o para introducir su puya particular hacia Podemos, no se le ha ocurrido mejor idea que hacer alusión al Holocausto judío, al genocidio nazi. ¿Cómo es usted tan torpe señor Casado? ¿Se le olvida que en España existen miles de muertos en las cunetas por el genocidio franquista, genocidio que no han sido ustedes todavía capaces de condenar? ¿Se le olvida que han tratado de impedir todo juicio a las causas presentadas en pro de las víctimas de la memoria histórica? Pregúnteselo al juez Garzón. ¿Se le olvida que ustedes impidieron descaradamente que se juzgase a Augusto Pinochet, otro genocida de la humanidad. ¿Usted a eso cómo lo llama, señor Casado? ¿Dice que los ayuntamientos del cambio son antisemitas? Ustedes son, entonces, inhumanos.

¿No son ustedes los que ordenaban disparar balas de goma a los inmigrantes en las playas de Ceuta? ¿Qué nombre le pone usted a eso, señor Casado? ¿Anti qué?

Me cansa, particularmente, la poca sensibilidad con la que usted y sus amigotes de partido tratan estos temas. Son ustedes unos frívolos, sin conciencia, sin dignidad y sin vergüenza.

Señor Casado, para hablar de los ayuntamientos del cambio, de la gente del cambio, de las personas que apoyadas por la gente están gestionando las instituciones con honradez y con limpieza, debe usted primero lavarse la boca.

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Realmente no encuentro un título para esta…

Resultaría curioso conocer la opinión de la gente respecto del pasado y reciente sketch que han promocionado en todas las televisiones sobre la “vida familiar de los reyes” elaborada con el pretexto del quincuagésimo aniversario del borbón.

A mi juicio, si no se hubiese dado la circunstancia del cumpleaños, habrían buscado cualquier otra excusa para lanzarnos el mismo mensaje, dadas las horas bajas que rodean a la Casa Real, de un tiempo a esta parte.

El cortometraje no tiene desperdicio, pues se trata de un minidocumental que recuerda al trasnochado NO-DO, y a otros del mismo jaez, de los que se llevan a cabo en las dictadoras de todo el mundo para ensalzar la figura del Jefe del Estado,  y adornarla de normalidad, de empatía con la población, de modos de vida afines al resto de los ciudadanos y de carisma.

No creo que la ciudadanía sea tan idiota como para tragarse semejante bazofia. ¿O sí? Si fuese lo segundo, sería realmente lamentable y estaríamos sumergidos en una población más manipulable de lo que yo mismo jamás hubiese podido imaginar.

No estaba dentro de mis pretensiones analizar el vídeo, pero me es imposible sustraerme a la tentación de hacer algunas reflexiones:

¿En qué familia española en la que ambos cónyuges no se encuentren en activo pueden comer los dos un día de diario con sus hijos? ¿Y qué comen?

¿Nos tenemos que creer que Felipe de Borbón se preocupa de no encontrar sitio donde aparcar cuando llega al colegio?

¿De verdad van sin una escolta pagada por todos los españoles, o es que eso no mola que se vea?

Un Jefe del Estado que cree en las instalaciones públicas y considera que son parte de sus logros como responsable de la institución a la que pertenece, ¿no debería llevar a sus hijos a esas instalaciones públicas que tanto pondera en sus mensajes de Navidad, en la apertura del año académico y demás? ¿No se correspondería eso más con la igualdad de todos los españoles? ¿No deberían dar ejemplo?

¿Saben en la Casa Real que no a todos los niños los lleva su papa y su mamá en coche, que muchos tienen que acudir al centro en un autobús escolar, o, como mucho los lleva uno de los dos progenitores, y en la mayor parte de los casos andando?

¿Se han enterado los borbónicos de la familia ideal, española, tradicional y normalita que muchísimos de los niños comen en el comedor escolar y que, los que no lo hacen es porque sus padres tienen que trabajar en jornada partida… ¿será que los reyes no trabajan?

En resumidas cuentas, nos han colocado un panfleto deleznable de una vida idealizada, mucho más probablemente false que cierta, en su totalidad para volver a cautivar a una población que está harta de los Urdangarín, Cristina, Corinas y Juan Carlos, mensajitos de la reina consorte a individuos corruptos, y otra suerte de aconteceres que ennegrecen un innoble proceder de lo más alto de la nobleza.

Eso sí me hubiese gustado verlo: las caras de la familia real hablando de esos asuntos.

A muchos españoles nos indigna esto, y confiamos en que más pronto que tarde, se pueda instaurar una república, donde podamos elegir al Jefe del Estado que queramos.

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Carta abierta a los sindicatos

Srs. Secretarios Generales de CCOO y UGT:

 

Me dirijo a ustedes, y exclusivamente a ustedes, porque siempre han  presumido de dirigir, coordinar, organizar, liderar, o como quieran ustedes denominarlo, sindicatos de clase.

Hace algún tiempo, uno tenía clara la idea de clase, e, incluso la clase a la que pertenecía. Y sus sindicatos, dirigidos por otras personas, también lo tenían muy claro. Actualmente la ciudadanía, mayoritariamente no tiene ni idea de a qué clase pertenece, y, lo que es peor, ustedes parece que tampoco la tienen, ni a quiénes tienen que defender.

De un tiempo, un largo tiempo a esta parte, es como si hubiese desaparecido, no de la escena política, que también, sino de la escena social. Estamos atravesando por una de las crisis más graves de la historia – por mucho que haya quien se empeñe en afirmar que vivimos un proceso de recuperación económica – y ¿qué han hecho ustedes por la clase trabajadora de este país?

¿Se han enterado ustedes de que a los trabajadores nos han cercenado derechos? ¿Saben qué tipo de empleo se está generando en España? ¿Se preguntan por qué tantos ciudadanos abandonan nuestras fronteras para buscarse un trabajo digno, extramuros de esta patria nuestra? ¿Conocen, al menos, las cifras del paro?

No se les oye, no están. Ni en las empresas siquiera se les oye. Han desaparecido. ¿En qué utilizan las horas sindicales?

Con todos los sucesos acaecidos en nuestro país. Con esa amarga lista de desempleados, de trabajadores trabajando por meses, semanas e incluso horas, o con personas trabajando jornadas completas y cotizando por medias jornadas o menos.

 ¿No creen que debería haberse movido algo? ¿Creen que basta con sacar notas de prensa, con decir ante los micrófonos que se están cargando el sistema de protección laboral, que tanta lucha y tantos sudores y sufrimientos les costaron a los que nos precedieron y a algunos de nosotros mismos?

Me producen ustedes pena. Es lamentable ser testigo de cómo una institución que había puesto contra las cuerdas a más de un gobierno, se comporte como un perrito faldero de estos últimos gabinetes gubernamentales. ¿Qué les dan, señores secretarios generales? Nada, esa sería su respuesta, pero todos sabemos que reciben un buen pellizco de los Presupuestos Generales del Estado, algo casi tan seguro como ser diputado. Un puesto administrativo más.

Necesitamos unos sindicatos fuertes, que defiendan con arrojo a la clase trabajadora – por cierto, ¿se les ha olvidado lo que significa la clase trabajadora? – que proponga medidas de presión, una huelga general brutal que, al menos, haga saber a la clase dominante que existimos y que estamos dispuestos a luchar por lo que es nuestro, por lo que nos pertenece porque lo conseguimos con el sudor, el esfuerzo, la sangre y las lágrimas de muchos.

Hace poco se recordaba el nacimiento de Marcelino Camacho, un sindicalista de verdad, que pagó con la cárcel su lucha por los derechos de los demás, en unos tiempos mucho más difíciles. Hagan menos conmemoraciones y sigan su ejemplo, esa es la mejor manera de recordarle.

Los han elegido, como lo eligieron a él, para dar la cara, y para que se la rompan si es necesario. Para eso se presentan. Por eso se les confía el voto.

Den la cara y no nos avergüencen más.

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