Opinión, politica

Con la mierda hasta el cuello

Así es como nos dejan siempre: con la mierda hasta el cuello. Todo viene de lo que viene, del miedo a que la ciudadanía se exprese. Ya pasó, y continuará pasando, mientras gobiernen los que han gobernado siempre, porque los que han gobernado siempre se parecen demasiado unos a otros. No hace falta ser más claro.

Ya se empezó cuando no se quiso consultar “monarquía o república” por si salía lo contrario a lo que se deseaba, y se truncaba lo planificado desde hacía tanto tiempo, que era precisamente la llegada del régimen del 78, una democracia bautizada como monarquía parlamentaria, que se podía haber bautizado de cualquier otro modo, igual que Franco había bautizado su régimen dictatorial como democracia orgánica, ¿lo recuerdan? Algunos, no. Pues para los que no lo sepan, el régimen autoritario franquista denominaba su estatus político de esa manera. Por tanto, democracia puede ser cualquier cosa. Pero no es democracia real si no se cumplen los preceptos más sagrados de la misma que es el gobierno del pueblo. Que es lo mismo que decir que las decisiones las debe tomar el pueblo. Y, al menos las más importantes deben ser tomadas así. Obviamente yo no aspiro a una democracia asamblearia porque es prácticamente insostenible.

Luego vino la OTAN. Ahí sí se elevó a referéndum. De no haber sido así, el PSOE se hubiese hundido. Tuvo que tragar y pasar por ese aro, porque todo indicaba que el SÍ iba a perder, pero mediante una campaña brutal de intoxicación, manipulación, y miedo a no entrar en, el entonces, Mercado Común dieron la vuelta al resultado.

A partir de ese momento, se retornó de nuevo a sustraer al pueblo el derecho a decidir: la entrada en el euro, la modificación del artículo 135, la participación en el CETA o en el TTIP, y ahora la rotunda negativa a que los catalanes puedan consultar a sus ciudadanos si desean continuar perteneciendo a esta monarquía parlamentaria o no.

El asunto de enjundia es realmente este, más que Cataluña se segregue o no. El asunto de fondo es que nunca nos dejan decidir nada. La realidad es que siempre nos dejan con la mierda al cuello.

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¿Cómo es posible?

He sido, y soy, un firme defensor de la celebración del referéndum sobre la independencia de Cataluña (podéis leer aquí, o aquí, mis artículos referentes a este asunto). No obstante, me resulta extraordinariamente escandalosa la conjunción de fuerzas que se están aliando en aras de un fin común.

No acabo de entender que durante los tres últimos años, ideologías tan dispares como la de CIU, ahora CDC, y ERC, se asocien con un solo y único objetivo: la independencia. No concibo, bajo ningún punto de vista que la independencia, por sí sola, vaya a solucionar los problemas de los catalanes, que, dejemos de engañarnos, son los mismos que los del resto de los españoles, y, casi, si me apuras, de los del resto de la UE.

El tema de la independencia catalana, con todo lo de legítimo, y de respetable que tiene, no es si no, en este instante, una fabulosa tapadera para que la burguesía catalana, liderada por los partidos conservadores de esa región de España, enjuague sus miserias de corruptelas y corrupción, desviando la atención hacia otro lado.

¿Cómo es posible que la izquierda haya sido capaz de caer en esa trampa y de hacerle el caldo gordo a la derecha aburguesada de Cataluña? ¿Cómo es posible que la izquierda salga a la calle en masa, a pedir la independencia, repito, legítima y respetablemente, y no sean capaces de moverse por los recortes en la sanidad, en la educación, por el deterioro del empleo, por el rescate a la banca que jamás será reintegrado, y por tantas otras cosas, de las que también son responsables los dirigentes de la Generalitat? ¿De verdad hay alguien con el juicio suficientemente despierto, que piense que todos esos problemas van a solucionarse repentinamente, una vez conseguida la independencia?

La independencia es un derecho absolutamente legítimo de los pueblos, incluso del ser humano individualmente: a nadie se le puede obligar a pertenecer a un club al que no quiere. De acuerdo en eso. Es algo esencial, absolutamente esencial, pero la izquierda en Cataluña ha perdido por completo el norte, y le está entregando el poder a la derechona que, probablemente con un estilo muy distinto a la derecha rancia de la España profunda, va a continuar defendiendo y practicando las mismas políticas reaccionarias y conservadoras.

La coalición catalana se ha lanzado al precipicio. Bueno, es un reto, y sinceramente, me produce admiración el arrojo y la valentía que están poniendo en el proyecto. Pero, sinceramente tengo mis dudas acerca de si, al final, cuando “pinten bastos”, la formación conservadora no dará un paso atrás y dejará sola a la izquierda, para que la trituren: el dinero es muy miedoso.

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Daba vergüenza ver y escuchar a Mariano Rajoy llenándose la boca con la palabra democracia. ¿Qué es para este individuo la democracia? ¿Qué significa? No quiero siquiera referirme a la etimología. Me refiero ya a algo mucho más próximo y mucho más instalado en la cultura de occidente. Democracia es permitir que la ciudadanía elija. Democracia es que la gente decida: lo que desea hacer en una asociación, en una comunidad de vecinos, en un país, en una Autonomía o en una región, donde sea.

Otra palabra a la que se aferra este individuo de, a mi juicio, dudosas virtudes democráticas, es la Constitución. Nombrar la Constitución es como nombrar el sancta sanctorum de la legalidad, lo que han definido como la Carta Magna o la Ley de Leyes, y suele hacerlo con ese engolamiento de magnanimidad, de hombre de estado que cuando habla escupe una sentencia.

¡Válame Dios!, diría Don Quijote, tú, que te opusiste a los matrimonios homosexuales, en contra de los preceptos de tu sagrada Constitución. Tú, que torpedeas continuamente la Ley de la Memoria Histórica. Tú, que diriges un partido que se ha financiado irregularmente. Tú, que gobiernas un partido de corruptos. Tú, que aconsejas mirar para otro lado, cuando te hablan de los enriquecimientos ilícitos de tus amigos. Tú, que te permites el lujo de estar hablando, durante el minuto de silencio por las víctimas de un cruel atentado que ha segado la vida de quince personas, faltándoles al respeto. Tú, que jamás has condenado el régimen franquista. Tú, que procedes de un partido fundado por individuos procedentes de un régimen antidemocrático y anticonstitucional. Tú, vienes a decirnos que votar no es democrático.

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