Opinión

El bochornoso episodio de la pobreza infantil

Hemos sido testigos de una actitud canallesca, por desgracia, con precedentes. La presentación de los Presupuestos Generales del Estado, aparte de ser noticia por las infamias de estos tres últimos años, el ensañamiento con los sectores más sensibles y más necesitados, ha suscitado un episodio bochornoso y vergonzante, cruel, indigno, indecoroso, detestable.

El líder de la oposición ha hecho mención a la pobreza infantil. La bancada popular ya soltó un “que se jodan” por la boca de una de sus diputadas, cuando se hizo referencia a los parados, pero en la sesión de debate de los Presupuestos Generales del Estado, cuando se ha hecho mención a la pobreza infantil, esa bancada, la misma que tiene entre sus filas militantes imputados por casos de corrupción, que utiliza tarjetas opacas con las que dilapida el dinero, que el resto de ciudadanos tenemos que pagar para saldar una deuda que jamás contrajimos, que despilfarra, digo, en restaurantes, clubes, lencería y otros artículos de primerísima necesidad, esos se ríen. Les hace gracia que haya niños que pasen hambre. Son los mismos que no consintieron que se abrieran en verano los colegios públicos para  darles de comer.

Mientras ellos amasan fortunas entregadas en sobres bajo la mesa, o con tarjetas de crédito del dinero que costeamos todos, se ríen en el Parlamento, un lugar sagrado para la Democracia, el parangón de la representación popular de los ciudadanos. ¿Alguno de ellos cree que puede representar a un solo español con esa actitud? ¿Son ellos los que se pasean detrás de una pancarta defendiendo el derecho a la vida? ¿A qué vida se refieren? Bueno, eso lo sabemos, lo he dicho varias veces en mis post. La Iglesia, la defensora de los pobres, de los desvalidos, de los necesitados, ni se inmuta. Claro que también se compadece de los pecadores. Debe ser eso, entonces.

Para poner la guinda, o el broche de oro (elijan la frase hecha que más les guste) tenemos un Jefe del Estado que ni está, ni se le espera. Eso sí, cobra. Ni una comparecencia pública en los sucesos alarmantes del ébola, ni una palabra de ánimo a los afectados, ni una aparición para tranquilizar a sus súbditos, nada. Viajes por el mundo, recepciones y sonrisas. Todo va bien (para él, seguro que sí).

Hay que echarlos. Hay que abrir las puertas y las ventanas, que corra el aire. Desinfectar el patio. Hay que sanear las instituciones.  Demostraría la estulticia de todo un pueblo si permitiésemos que volvieran a ocupar el poder.

Víctor Chamizo

@vichamsan

 

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