Opinión

El miedo

Últimamente estamos siendo testigos  de la descomposición de un sistema al que muy ostentosamente le habíamos otorgado el calificativo de democracia. Una pretenciosidad a tenor de lo que estamos viviendo. Todavía no estoy muy seguro de si nos han engañado o nos hemos engañado nosotros mismos. Puede que ambas cosas al mismo tiempo. Por desgracia, para algunos, nos estamos despertando del narcótico que nos habían suministrado. Nos han gobernado con el miedo. Si uno repasa la historia y comprueba los mecanismos de manipulación de reyes y príncipes, de la Iglesia, de los nobles, todo ha sido una manipulación basada en el miedo. El miedo a ser encerrado por no pagar el diezmo, el miedo a ser invadido por un país extranjero, el miedo al fuego eterno del infierno, siempre el miedo. La última etapa del siglo XX y primera del siglo XXI se ha basado en el mismo principio: el miedo. Miedo a perder el empleo, a no poder pagar la hipoteca, a no disfrutar las comodidades que tantos desvelos nos ha costado conseguir. Nos hemos sumergido en una nueva esclavitud, en la que todos somos esclavos de un solo amo: los mercados. Entre los mercados y nosotros se ha establecido una figura pintoresca que ha sacado su provecho: la clase política, y cuando digo clase política no me estoy refiriendo a los militantes de base – ellos son también víctimas, quizás más en algunos casos, porque muchos se toman las píldoras en dosis dobles – sino a la élite de los partidos, que cocinan en sus ejecutivas los platos que tenemos que comernos los demás. De ahí han venido los recortes de todo tipo, sociales y económicos, la salvajada y el atentado más monumental que jamás se haya perpetrado contra la democracia, contra los derechos humanos, contra la humanidad. Recortar en Educación, en Sanidad, en Derechos Laborales es intolerable. Tener que soportar que estos próceres de la democracia te insulten cacareando que has vivido por encima de tus posibilidades, cuando se les llenaba la boca de triunfalismo con las cifras de crecimiento económico, mientras ellos se enriquecían mediante negocios turbios y organizaciones fuera de la ley, es insultante. Ya no damos abasto a escuchar noticias sobre escándalos de corrupción y ha llegado el hartazgo. Y ese hastío ha llevado a que la población se desmarque de las organizaciones políticas tradicionales: las dueñas del chiringuito. El miedo está cambiando ahora de bando. El pueblo se organiza y eso les da miedo. Pero, ¡cuidado!, el que ostenta el poder nunca se deshace de él gratuitamente. Seamos inteligentes y juguemos la partida como lo estamos haciendo. Pronto llegarán las provocaciones de todo tipo.

@vichamsan

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s