Opinión

No todos los días son iguales

No todos los días son iguales. No todos los días se levanta uno con el mismo ánimo. La indignación está ahí, es como un poso que permanece, como una especie de enfermedad crónica. Pero hoy, además de ese sentimiento de indignación, me embarga un profundo sentimiento de tristeza y de náusea. Todos estos acontecimientos que se suceden día tras día, como una imparable secuencia de despropósitos, abaten profundamente mi ánimo. Sé, soy consciente de que no debo rendirme, de que la rendición es sinónimo de vasallaje, pero hay días en que es difícil no tirar la toalla. Estoy convencido de que muchos pueden entenderme.

Los hechos acaecidos recientemente, de la violencia desbocada, que ha conducido al asesinato de una persona, en la refriega de dos hinchadas de fútbol, me sobrecoge. Me abate leer, escuchar, ver, que la afición y la directiva tengan miedo a las represalias, eso da idea de la confianza que existe en las Fuerzas de Seguridad de este país. Más que en ellas, en los que las dirigen. Me sorprende, me indigna, me encorajina, saber que la policía tenía conocimiento de que existía un potencial peligro y no hizo nada, cuando despliega miles de efectivos si  la ciudadanía quiere manifestar su disconformidad frente al Congreso de los Diputados, santuario de nuestra democracia.

Me decepcionan las declaraciones de todos los politicuchos al uso, echando balones fuera tratando de no aceptar sus responsabilidades.  Me sobrepasa el cinismo de algunos, tratando de desligar esta violencia de los clubes deportivos, cuando la solución al problema la concretan en el impedimento de acudir al estadio a estos energúmenos sólo por dos partidos.

Me resultan vomitivas las declaraciones de dirigentes socialistas haciéndole guiños al partido conservador, con tal de no perder sus privilegios y su status de poder.

Sin querer me han venido a la memoria los versos de Quevedo, que cuatrocientos años después, parecen siendo actuales:

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salime al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

@vichamsan

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3 thoughts on “No todos los días son iguales

  1. Excelente estás dejando en palabras lo que empezamos a sentir muchos, este castillo se desmorona, se cae presa de sus propios habitantes, la corrupción hace mucho daño y a todo llega, no hay principios, no hay verdad, casi nadie está autorizado para dar un paso adelante, casi todos están manchados por la manipulación y la mentira, y que nos queda, ¿la violencia?…..espero y deseo que sea un mal que empieza a germinar y que se extirpará pronto, pero lo peor es que no hay cirujano capacitado para hacerlo….

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