Opinión

Me llena de odgullo y satisfacción 2.0

No puedo decir que el discurso del rey me decepcionase, porque sólo puede decepcionar aquello en lo que uno ha puesto alguna expectativa. Yo, en la monarquía, nunca tuve ninguna, y su actitud no hace sino reafirmarme en ese convencimiento. No obstante, lo he visto, como hago con todo lo que concierne directamente a mi país, pues directamente me siento afectado.

Hablar de “cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción”  cuando se obvia el hecho de que su propia hermana está imputada en un proceso de esa categoría, y no se le ha exigido que renuncie a todos los derechos inherentes a su pertenencia a la Casa Real, se me antoja un insulto a la ciudadanía, por lo que tiene de hipocresía.

Otra perla fue la de que “no debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar o el desánimo”… ¿Qué debemos hacer, dar saltos de alegría por la situación que padecemos? Como este señor está a años luz de la ciudadanía, es obvio que no puede entender el pesimismo, ni el malestar, ni el desánimo.

“Debemos seguir garantizando nuestro estado de bienestar…” Será el suyo, el nuestro hace tiempo que lo hicieron desaparecer. Nuestro rey no debe tener conocimiento de que hay gente buscando comida en los cubos de la basura, que los detestables gobernantes de este país impiden que se abran los comedores escolares en periodos festivos, ante la solicitud insistente de los ciudadanos, con conciencia, que observan cómo parte de nuestra infancia no tiene qué llevarse a la boca.

“Los índices de desempleo son todavía inaceptables…” Los índices de desempleo llevan siendo inaceptables mucho tiempo, como inaceptable es que tanta gente se haya visto obligada a exiliarse para poder desempeñar un trabajo que le permita vivir, la mayoría personas formadas, muchos talentos, que ayudarán a engrandecer otras patrias.

Y después de toda esa palabrería huera, ¿qué?… ¿Alguna propuesta?, ¿alguna medida?, ¿alguna palabra para Teresa Romero que estuvo a punto de perder la vida por auxiliar a los demás, cuando ni siquiera hubo un gesto en su momento hacia ella, por parte de la Casa Real?, ¿Hubo algo en ese discurso que nos induzca a pensar que el rey sirve para algo, que la monarquía tiene alguna utilidad?, ¿Aparte de entregar premios, recibir embajadores, y visitar países lejanos, hacen algo por la ciudadanía de este país? Ofrecer discursos de optimismo y esperanza en Navidad. ¿Qué optimismo pueden tener los infectados de hepatitis c a los que no se les suministra la medicación?,¿qué optimismo pueden tener todos los que han sido arrojados de sus casas, como apestados, porque su situación les ha dejado en un estado absoluto de desamparo?,¿qué optimismo pueden tener los casi seis millones de parados que no consiguen un empleo?,¿qué esperanza pueden tener los estudiantes a los que les han denegado una beca que antes recibían?,¿qué optimismo pueden tener…? La lista es muy larga, demasiado larga para que nos venga, con su traje gris y su corbata azul, a decirnos que hay un paro galopante, una corrupción inmensa, hasta en su casa, una injusticia social desmesurada, que no nos preocupemos y sigamos aguantando…

Ese es el Jefe del Estado que tenemos. Para tener un Jefe del Estado como este, mejor es no tener ninguno. Y para dirigirse a la ciudadanía no hace falta que sea Navidad, pero para dirigirse a la ciudadanía, señor mío, es necesario tener algo importante que decir, medidas que tomar, no unas cuantas obviedades, de todos sabidas, y confianzas en no se sabe qué, que harán que todo cambie.

@vichamsan

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