Opinión

Dos ridículos en dos días

No puede ser. No es posible que traten de tomarnos el pelo del modo en que lo hacen. Nos insultan continuamente, y ni se despeinan. El patetismo de De Guindos ayer en “El Objetivo” fue esperpéntico. Deberían contratarlo para el teatro, o el cine, daría juego; como actor no tiene precio, como ministro me ahorro el calificativo. Continuaba empecinado en mantener que los españoles ya no tienen miedo a perder el empleo. Miedo, no, señor Ministro, pánico es lo que hay. Su reforma laboral, además, añadida a la crisis brutal (crisis para una mayoría, bonanza para unos pocos) hace que la ciudadanía acepte cualquier basura de empleo, porque comer es una necesidad, por si no había usted caído en el detalle. Sus estadísticas de desempleo bajan porque  muchos se han ido, españoles a trabajar fuera y extranjeros a sus países de origen. Las afiliaciones a la Seguridad Social suben, ¿pero con qué tipos de empleos? ¿Empleos de media jornada, de unas horas al día?¿A eso le llaman ustedes empleo?

En lugar de ofrecer explicaciones – entre otras cosas, porque no las hay – se dedicó a analizar el programa de “Podemos”. ¿Me podría alguien decir si Podemos tiene ya un programa? Mire, señor ministro, como bien manifestó usted, su mandato dura hasta finales de año, cuando acaba la legislatura (como mucho, añado yo), y en ese tiempo tiene usted que responder y explicarnos por qué todos los años son el año de la recuperación, es que no me quedó claro con lo que usted le dijo a Ana Pastor, y creo que a ella tampoco, ya que se lo preguntó en reiteradas ocasiones, sin que lográsemos entenderlo. No sé si habla usted para superintelectuales o para las vacas. Me temo que va a ser para lo segundo.

Por si no hubiese sido bastante, no podía faltar el show del Presidente del Gobierno, encabezando una manifestación por la libertad de expresión en Francia, organizada como consecuencia de la masacre de la revista Charlie Hebdo, cuando en este país se acaba de imponer una ley que cercena la libertad de expresión. Al tiempo que el señor Rajoy se paseaba por las calles de París, como embajador de las libertades y la repulsa a los matones que asesinaron a los periodistas del semanario francés, a las puertas de su casa llegaban miles de personas reclamando que se les suministre una medicación que, únicamente por  razones económicas, se les está denegando, condenándolos a la muerte. ¡Da asco incluso escribirlo!  Y, señor Rajoy, cuando se produjeron los atentados del 11M no salió usted a la calle, porque “era ETA”.

@vichamsan

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