Opinión

Si ves las barbas de tu vecino afeitar…

Seguro que si, hace unos años, a cualquiera de nosotros nos hubiesen insinuado que íbamos a estar pendientes de los resultados electorales de Grecia, nos lo habríamos tomado a risa. Pero la situación que estamos viviendo, especialmente, los países del sur de Europa, ha provocado que la aparición en escena de un partido político, con ideas  contrarias a ese pensamiento único, que se ha venido extendiendo durante la última década, ha despertado el interés de todos y el miedo de algunos.

La opresión y la asfixia a la que, lo que todos conocemos ya como la “troika”, ha sometido al pueblo griego, ha derivado en el resultado electoral de anoche. La ciudadanía ha llegado al hartazgo, cansada de ver cómo sus problemas, lejos de solucionarse, se agravaban más cada día. La declaración de guerra de Alemania, y el sometimiento de los partidos tradicionales, a su voluntad, ha provocado una rebelión en la ciudadanía. Una cosa parece bastante clara: haga lo que haga el nuevo partido en el poder, es difícil que supere el grado de incompetencia, de insensibilidad, de insuficiencia de ideas y de atropello a los derechos de los ciudadanos de los gobiernos anteriores. No se trata ya de izquierdas o derechas, por mucho que haya quien quiera seguir poniendo etiquetas. Se trata de unos principios mínimos sobre los que tiene que basarse el bienestar de un pueblo.

Algunos deberían poner su barba en remojo ya, después de lo visto, pero la miopía política de la que adolecen, o el orgullo y la soberbia, se lo impide. Los partidos tradicionales continúan con el mismo discurso. España no es Grecia, nada es comparable, nuestras condiciones son distintas, nosotros no acudimos al rescate y frases de distinto corte, pero igual objetivo, se lanzan continuamente como un argumento de peso, pero en nuestro país la ciudadanía está igualmente harta de los recortes en todos los ámbitos de nuestra sociedad, de los robos indecentes de la cúpula política, de las expulsiones de jueces incómodos, del silencio del Jefe del Estado, de la condena a la muerte de nuestros enfermos de hepatitis C, de la inmoralidad  de los desahucios, de las elevadas cifras del paro, de los empleos precarios, de los intentos de amordazar al pueblo… Se ha cruzado una línea roja y ya no se va a volver atrás. En Grecia se ha visto que intentar amedrentar al pueblo ya no vale.

Ayer nuestro Presidente dejaba una perla. No sé si la frase es suya o si le habrán ayudado a confeccionarla. No sé si es una frase dirigida a imbéciles, o es que son imbéciles los que la han elaborado. La frase es esta: “Algunos quieren cambiar el sistema, yo no, yo quiero mejorarlo”. Señor Rajoy , mejorar algo implica cambiarlo, por si no había caído usted en el detalle. Estos son los que nos dirigen, ¿cómo no vamos a querer sustituirlos?

26 de enero de 2015

@vichamsan

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