Opinión

Marcha del silencio (sin pronunciar palabra el pueblo habló)

La “marcha del silencio” que ayer tuvo lugar en Argentina debería haber sido portada de todos los periódicos del mundo, occidental, al menos. Que cientos de miles de ciudadanos salgan a la calle, sin consignas, sin banderas, sin colores… es suficientemente indicativo de la situación por la que atraviesa un pueblo. Indica que, por encima de todas las diferencias, hay algo que los une y que los identifica, existe un algo común mucho más trascendental que el color de una bandera o las letras de unas siglas. Ayer los argentinos salieron a la calle para recordar el bochornoso episodio de la muerte de un fiscal, que quiso ser fiel a su profesionalidad y a su sentido de la justicia, y que terminó con un tiro en la nuca en unas más que dudosas circunstancias, por no poder decir abiertamente que fue asesinado. Ni el pueblo argentino, ni ningún pueblo de La Tierra se merece desvergüenzas de tamaño calibre. Un mes ha transcurrido ya desde el trágico suceso y el poder, en su habitual “modus operandi”, no hace sino ralentizar las cosas, propiciar la confusión, y esperar a que amaine la tormenta y así sucede en todos los rincones del planeta. Cuando la situación se vaya tornando insostenible, llegarán las maniobras de distracción, estoy absolutamente seguro, desviando la atención hacia otro punto. Los mecanismos son siempre los mismos, da igual el lugar en el que nos encontremos.

En España han desaparecido, de un juzgado, unas pruebas fundamentales para la instrucción del caso Bárcenas. Las multas de tráfico o de aparcamiento de los ciudadanos de a pie nunca desaparecen, curioso, ¿no creen? El poder utiliza sus mecanismos para tapar y ocultar sus vergüenzas, para proteger a los que lo ostentan, para eliminar las evidencias, para cargar sobre los inocentes, o para echarle la culpa al muerto.

Argentina tiene heridas recientes que aun pesan en las conciencias de sus gentes. ¿Cuántos, de los que salieron ayer a las calles, no habrán recordado  aquellos tiempos de las detenciones injustificadas, de las desapariciones, del toque de queda, de la clandestinidad? Yo, cada vez que Nisman se me viene a la cabeza, lo recuerdo, como recuerdo, al mismo tiempo, la que tuvimos que sufrir nosotros en España, bajo un régimen policial, inspirado en el miedo y la “manu militari”.

Para desgracia de los ciudadanos del mundo, gran parte de los medios de comunicación, viven a la sombra y bajo el auspicio del poder, por eso la “marcha del silencio” de Argentina no está en las primeras páginas de los periódicos, y por eso, precisamente por eso, tenemos que contarlo otros, aunque no tengamos el altavoz de los grandes medios. Pero no por ello nos vamos a callar. Desde estas líneas seguiremos apoyando a que el pueblo se exprese, a que no se conforme con las mentiras que les cuenten, y seremos eco de su voz, tanto si llega a cuatro, como si llega a miles de personas.

Por Nisman, por Argentina y por la justicia.

19 de febrero de 2015.

@vichamsan

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