Opinión

¿De verdad queremos…?

Nos vendieron la globalización como un universo repleto de ventajas. “La aldea global”, llegaron a denominarlo. Un mundo en el que todos estábamos conectados, no existirían las fronteras de ningún tipo: la libertad absoluta. ¡Valiente estafa! La aldea global no es sino un juego malabar que esconde un monstruo de dimensiones impredecibles y voracidad insaciable. La globalización es únicamente un mundo sin barreras para el dinero, que se mueve con absoluta libertad sin obstáculos, ni muros que lo contengan, ni agentes que lo vigilen. Amparados en tan absoluta falacia, en esa entelequia grandilocuente, pretenciosa, prepotente y ambiciosa, tratan de convertir al dinero en el sumo dios al que nos sometamos todos, con la “ingeniosa” idea del tratado de libre comercio o TTIP, como lo han bautizado, siempre con siglas que confundan a los más ignorantes y con denominaciones que traten de engañar a los más instruidos.

Pero la libertad del dinero es el yugo de los hombres, o su grillete. ¡Remad, malditos! Nos gritan a diario, mientras nos encontramos esposados al banco de nuestra galera. Mientras, unos pocos obtienen jugosos beneficios de nuestros esfuerzos, a la par de que nos convencen de la bondad irrefutable del sistema, el único sistema posible y beneficioso para todos.

Este sistema es, sin embargo, el que permite que una niña en fase terminal, no pueda ser liberada de su sufrimiento, porque las creencias, o los prejuicios de unos cuantos, les impide empatizar con el dolor y el sufrimiento de una familia, sumida en la desesperación de ver día tras día la agonía de su hija.

Este sistema es el que levanta vallas de espino y concertinas, para que los que huyen del salvajismo que el propio sistema ha provocado, se resignen a morir, asesinados por las bombas con las que el propio sistema se enriquece.

Este sistema, esta aldea global que tanto ha puesto en valor las comunicaciones, es el que impide con sus instrumentos legales que nos comuniquemos, amordazándonos con leyes que hacen inútil ese medio de comunicación, cuando es más necesario.

Este sistema es el que pone trabas al entendimiento social para aprovechar los recursos, tratando de impedir que plataformas como BlaBlaCar puedan ejercer una actividad útil y satisfactoria.

Este sistema es el que se jacta de demócrata y arroja a los demócratas a la hoguera.

¿De verdad queremos este sistema?

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One thought on “¿De verdad queremos…?

  1. Estoy de acuerdo con lo que señaláis y creo que tenemos que hacer pedagogía e informar, aunque no se muy bien como. He iniciado un blog transperiencias.com, que recoge experiencias en un mundo en transformación. A lo mejor os gusta

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