Opinión, politica

Ahora no se mueve nadie

El robo desmedido, la trama para saquear al país, mientras la ciudadanía se desangra económicamente, el uso interesado del estamento judicial, mediante la colaboración de algunos de sus miembros, los intentos de escabullirse de las comparecencias, mediante argucias, tratando de establecer diferencias con el resto de la ciudadanía, y evitar la imagen de un presidente entrando en una sede judicial, abucheado; mantener la indecencia de partidos e instituciones podridos de corrupción y hablar de decoro en el Parlamento, cuando otras formaciones políticas exigen explicaciones, es el colmo de la indignación a la que se le puede llevar al ser humano. Pero es algo a lo que, no voy a decir que me haya acostumbrado, porque a estas mafiosas prácticas no puedo acostumbrarme, pero sí puedo decir que ya nada alcanza a sorprenderme. Ya sólo puede sorprenderme encontrar a alguien decente en el Partido Popular… Y la pasividad del pueblo.

En los últimos estertores del franquismo, la Universidad era un foco de ebullición que contagiaba los distintos sectores de la sociedad. El hastío, la indignación, la falta de libertad, la visión de un régimen igualmente corrompido en el que no existía libertad de expresión, o, lo que es lo mismo, lo que pretende hacer el partido que gobierna, cercenar el derecho a expresarse y poder obrar con absoluta impunidad. Todo ello generó un hervidero que probablemente acabó, aparentemente, con el régimen. Y digo aparentemente, porque la realidad nos está demostrando que ese régimen perdura y manda, envuelto en un colorido disfraz de democracia.

Sin embargo, entonces, aunque ajenos a lo que se tramaba, los estudiantes y los obreros – que sí tenían conciencia de clase – salían a la calle, enfrentándose a las pelotas de goma y a los botes de humo, a las porras de los antidisturbios, y a los policías a caballo. Y sufrieron palizas con mantas mojadas en la Dirección General de Seguridad – la sede actual del gobierno de la Comunidad de Madrid – y calabozo, multas y cárcel.

Ahora no se mueve nadie. Parecemos espectadores de una obra teatral que no nos concierne. Ni siquiera en las instituciones se hace lo más mínimo: ahí está Pedro Sánchez, flamante Secretario General del PSOE, recién elegido, manifestando que no la moción de censura no es posible porque no dan los números. Pues es indiferente si dan o no dan los números, porque lo que sí dan son razones sobradas para proponerla y más que sobradas para votar a favor. Si no hay razones ahora, ¿cuándo va a haberlas?

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One thought on “Ahora no se mueve nadie

  1. Yo entiendo que no quiera empezar perdiendo de nuevo, hay que darle un poco de tiempo no? Aunque sea poco, todavia no lo ha confirmado su congrexo federal. Yo creo que todos deberian pensar como jugar esta nueva partida….Un abrazo !

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